Generalidades de las Aguas Mineromedicinales.

 

Las aguas minerales constituyen dentro del universo de las Ciencias Naturales es recurso hídrico de interés para varias disciplinas, por sus diferentes posibilidades de uso que permiten clasificarlas en: agua mineral natural cuando son utilizadas como bebidas con acciones favorables sobre el organismo humano; aguas termales si son empleadas como fuente energética y aguas mineromedicinales cuando son utilizadas como agente terapéutico en las más diversas afecciones.

El agua mineral en todos sus tipos definidos, es un recurso mineral objeto de estudio de la Hidrología. Ya desde el siglo XVII se utilizaba el término de Hidrología Médica , definida con la terminología científica de nuestros tiempos como una rama de la medicina que estudia el uso terapéutico de las aguas minerales favorables para el organismo en estado de salud, enfermedad o minusvalía, distinguiéndose de la hidroterapia que utiliza el agua potable ordinaria como agente terapéutico, limitando su acción a las aplicaciones tópicas sobre la piel y mucosas.

La Sociedad española de Hidrología plantea que las aguas mineromedicinales son aquellas que formadas en el seno de la tierra, emergen espontáneamente o mediante captado y que por sus características físicas o químicas pueden ejercer efectos terapéuticos; son por tanto, soluciones naturales prácticamente irreproducibles artificialmente, dotadas de peculiares propiedades sobre el organismo humano como agente terapéutico que facilita que sea declarado de valor público por los organismos competentes.

Los países latinoamericanos y del noroeste europeo adoptan respecto a las aguas un enfoque predominantemente terapéutico, sin embargo países como Alemania y otros, determinados por sus posiciones positivistas, conceden más importancia a las características físicas y químicas del agua mineral, estableciendo como condición indispensable: contener más de 1 gramos de mineralización o componentes especiales en cantidades superiores a los mínimos establecidos oficialmente, a una temperatura superior a 20ºC. En esta misma línea se sitúa la Organización Mundial de la Salud a partir de 1969.

El grado de mineralización aceptado para la declaración de las aguas como mineromedicinales, también varía de un país a otro. Nuestro país se acoge a la siguiente definición: agua mineromedicinal es aquella agua mineral que por su composición y características propias puede ser utilizada con fines terapéuticos, desde el punto de emergencia hasta el lugar de su utilización. Se le considera así cuando contiene 1 g/l de sales en solución (elementos minerales estables) y elementos biológicamente activos en cantidades determinadas, definida en la norma cubana (NC. 93–01–218. 1996).

 

3.1 Clasificación de las Aguas Mineromedicinales

En cuanto a la clasificación de las aguas minero medicinales son muy numerosas esta autora decide utilizar la clasificación española por ser mas sencillas y útiles

Atendiendo a la temperatura:

•  Hipotermales: menos de 35 0 C.

•  Mesotermales: entre 35 y 37 0 C.

•  Hipertermales: más de 37 0 C.

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Atendiendo al residuo seco.

•  Oligometálicas: no superior a 100 MG/l.

•  De mineralización muy débil: entre 100 y 250 mg/l.

•  De mineralización débil: entre 250 y 500 mg/l.

•  De mineralización media: entre 500 y 1000 mg/l.

•  De mineralización fuerte: superior a 1000 mg/l.

 

Atendiendo a la composición química (basada e el contenido aniónico, catiónico y especial):

•  Aguas con mas de 1 g/l de sustancia mineralizante (cloruradas, sulfatadas y bicarbonatadas).

•  Con factores mineralizantes especiales (sulfuradas, ferruginosas, radiactivas y Carbo gaseosas).

•  Con mineralización inferior a 1 g/l.

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•  Mecanismos de Acción.

 

Son muchos y variados los factores capaces de influir en la resultante terapéutica de las aguas mineromedicinales dadas las peculiaridades de cada una de ellas y las circunstancias ambientales, pero es indudable que la acción fundamental la ejercen los factores con efectos directos o específicos como las propias aguas mineromedicinales y las técnicas seguidas en su administración, muy relacionadas si consideramos los efectos de las dos principales técnicas de administración. En la aplicación externa intervienen fundamentalmente los efectos físicos: térmicos, mecánicos y dinámicos, ocupando un papel coadyuvante los específicos propios de los factores mineralizantes de las aguas dada su relativa escasa posibilidad de absorción. En la administración oral de las aguas mineromedicinales ocurre todo lo contrario puesto que los efectos fundamentales se deben a la absorción y a las acciones directas de los factores relacionados con la mayor o menor mineralización.

 

Hay que considerar además los factores circunstanciales o acciones inespecíficas que agrupamos en generales, psicotrópicos y ambientales.

Dentro de las posibles acciones generales citamos las relacionadas con los fenómenos de membrana celular, actividad enzimática y catalítica, los efectos cinéticos primarios dependientes del contenido iónico de las aguas y los secundarios condicionados por las concentraciones reales de los iones catalíticamente activos sobre diversas funciones celulares; acciones antitóxicas, acciones antianafilácticas, etc.

Son también de considerar los efectos derivados de la estimulación indiferenciada de los mecanismos de defensa del organismo con la indiscutible ventaja de que la acción del estímulo determinante es siempre inferior a las posibilidades de los mecanismos compensadores. Esta respuesta defensiva del organismo es siempre neurohormonal, controlada y beneficiosa y se registra en todas las modalidades de cura hidromineral básicamente en las aplicaciones externas supone toda cura hidromineral que se basa en su efecto. Los efectos psicotrópicos de las curas hidrotermales capaces de determinar estímulo o sedación psíquica, según sea la modalidad de tratamiento, y además una acción sugestiva o placebo importante que puede contribuir eficazmente al mejor resultado de la cura, se manifiesta fundamentalmente como respuesta de tipo neurocortical, determinada por la temperatura de las aplicaciones y además, por la sugestión que supone toda cura hidromineral.

Los efectos ambientales son consecuencia directa de las circunstancias que operan en las personas durante la cura hidrotermal por la influencia de factores meteorológicos, geográficos, geológicos, etc., actividad que depende en mayor o menor medida de la idiosincrasia del individuo que además se ve liberado de todas las circunstancias estresantes de la vida cotidiana.

 

3.3 Vías y Técnicas de Administración.

Las aguas minero medicinales pueden ser administradas por las mas diversas formas, enumeraremos las mas sencillas y frecuentes:

•  Hidropónica (o cura en bebida): es el método más antiguo y sencillo. Se utilizan las aguas de escasas mineralización las ferruginosas, carbonatadas, sulfatadas y algunas sulfuradas.

•  Balneación: los baños, es decir la inmersión del cuerpo o parte de él en agua mineromedicinal pueden ser generales o parciales. Los generales pueden ser: en piscinas, individuales o colectivas. Los locales o regionales pueden ser: maniluvios de brazos, pediluvios y de asientos según la región afectada. Los baños se deben aplicar de forma sistemática y repetida (12, 15, 20 sesiones). El tiempo de duración de la primera sesión debe ser de 5 a 10 minutos con el fin de tener una ligera reacción del organismo y cada sesión se va aumentando 2 ó 3 minutos hasta llegar 12, 15, 20 y 30 minutos. Cada 2 ó 5 sesiones y algunas veces en días alternos se hace un descanso diario. La entrada y salida del agua no debe ser brusca para evitar cambios violentos en la hemodinámica. Después de las sesiones es necesario descansar 15 ó 20 minutos en la camilla o tumbona hasta que pase la fase de sudoración. El descanso debe continuar 1 ó 2 horas más en la habitación del paciente.

•  Duchas y chorros a presión es una aplicación más hidroterápica que crenoterápica, con frecuente utilización, como una terapéutica única o asociada a la balneación. La temperatura, el diámetro del chorro y la distancia a recorrer, son las tres condiciones más importantes a tener en cuenta en su aplicación, sus efectos dependen mucho más de estas condiciones que de la composición química del agua utilizada.

•  En general la ducha fría es estimulante y la templada sedante, en particular a baja presión. De particular interés es la ducha subacuática y la llamada ducha–masaje o chorros–masajes.

•  Las técnicas inhalatorias como nebulizaciones, pulverizaciones y aerosoles se aplican sobre la mucosa de vías respiratorias en goticas de diámetro variables o por vapores o gases.

Menos frecuente, pero importante, son también otras técnicas sin presión, como lavados o abluciones, afusiones y compresas, que se utilizan en las instalaciones de hidroterapia de los centros termales

3.4 Indicaciones

Las principales indicaciones de las aguas minero medicinales son las siguientes :

Afecciones del sistema osteomioarticular y postraumatismo.

•  Reumatismo crónicos inflamatorios: artritis reumatoidea, espóndilo artritis anquilopoyética (para combatir rigideces y pérdida de función da las articulaciones afectadas y tonificar la musculatura paravertebral).

•  Reumatismo crónicos regenerativos: en todas sus localizaciones con notables mejorías desde punto de vista funcional y subjetivo, ya que retarda la evolución, mejora la capacidad funcional y disminuyen el dolor.

•  Reumatismos pararticulares: neuritis y neuralgias cervicalgias, lumbociátalgias, ciáticas.

•  Reumatismos metabólicos: como la gota en las formas poliartitricas.

•  Secuelas postraumáticas.

Afecciones dermatológicas.

•  Los eczemas, la psoriasis, los pruritos, las dermatosis y las secuelas de quemaduras tienen gran resolución con el tratamiento de las aguas mineromedicinales.

Afecciones cerebro vasculares.

•  Radiculitis, plexitis, neuritis, polineuropatías, post-enfermedades cerebrovasculares .

Afecciones respiratorias.

•  Bronquitis crónica, asma bronquial ligera, rinitis crónica, rinitis atróficas y sinusitis crónicas, catarro crónico.

Afecciones digestivas.

•  Gastritis crónica, úlcera gastroduodenal, hepatitis, colecistopatías, constipación, litiasis biliar, discinesias.

Afecciones Psiquiátricas:

•  Neurosis, neurastenia, estrés

Endocrinometabólocas:

•  Obesidad, diabetes mellitus compensada

Urológicas:

•  Litiasis, cistitis, uretritis, prostatitis crónica, sepsis urinaria crónica.

Ginecológicas:

•  Anexitis crónica, endometritis crónica, cervicitis crónica, esterilidad.

 

Contraindicaciones.

 

Señalamos las principales contraindicaciones de las curas hidrominerales. 6,7

•  Enfermedades en estado agudo.

•  Enfermedades infecto-contagiosas .

•  Enfermedades malignas.

•  Psicopatías y neurosis graves.

•  Caquexia y agotamiento de la capacidad de respuesta orgánica.

•  Hipertensión arterial maligna.

•  Formas graves de Diabetes mellitus.

•  Cirrosis e insuficiencia hepática grave.

•  Embarazo.

•  Enfermedades cardíacas descompensadas.

•  Quemaduras recientes.

•  Neuropatías con trastornos neurovegetativos.

•  Incapacidad del enfermo para valerse por sí mismo.

•  Epilepsia gran mal.

•  Enfermos que necesitan un tratamiento clínico especializado y hospitalario.

 

3.6 Crisis Termal.

Las aguas minerales como cualquier otro factor medicamentoso pueden provocar respuestas orgánicas excesivas o anormales. La incidencia de tales respuestas es mayor en las llamadas aguas excitantes: termales, fuertemente mineralizadas, sulfuradas, etc.

La crisis termal se define como un episodio morboso más o menos prolongado y de intensidad variable que se presenta entre el cuarto y décimo día con sintomatología general común y manifestaciones locales características para cada establecimiento o balneario en relación con el tipo de agua y padecimiento del enfermo.

De forma típica, generalmente aparece en el quinto y sexto día siendo rara en la segunda semana de tratamiento y se expresa dentro de las manifestaciones generales a través de malestar, dolores vagos, cansancio, insomnio, ligera hipertermia, trastornos digestivos, todos ellos de intensidad variable y localmente apreciaremos recrudecimiento de las sintomatologías de los órganos y aparatos más lesionados.

En general podríamos destacar siguiendo a (San José, 1999) que la realización de tratamientos con aguas mineros medicinales deriva diversos efectos terapéuticos como:

•  Mejora la adaptación orgánica al calor y al frío.

•  Mejora el proceso de nutrición de los tejidos en los organismos ya que influye directamente en los sistemas vegetativo y hormonal a través de la reacción orgánica.

•  Mejora la actividad motora articular y muscular por los movimientos realizados en el agua.

•  Mejora la capacidad sedativa del individuo por la terapia de relajación que conlleva la balneación y el ambiente balneario.

•  Mejora la regulación metabólica mediante la dieta y la alimentación sana que se indica en los tratamientos.

Junto a estas acciones terapéuticas de las aguas minero medicinales se unen las derivadas del cambio climático y ambiental característicos de este tipo de centro al que se someten los pacientes durante la permanencia en los tratamientos.