2. Antecedentes Históricos.

 

2.1- Las Aguas Mineromedicinales en Madruga.

 

La historia recoge que un esclavo llagado se bañaba en estas aguas después de un tiempo las zonas dañadas fueron curadas, así corrió la noticia de las milagrosas aguas lo que aumentó la afluencia de personas al lugar donde existían los manantiales. En 1803 se funda el municipio. En 1816 el hacendado José Ricardo O´Farrill construye unas primitivas casetas alrededor de los manantiales y cuatro años después las cedió al pueblo de Madruga mediante Escritura Pública el 20 de junio de 1820.

En esta primera parte del siglo entre 1803 y 1827 hubo un progreso en el poblado incrementándose los habitantes, que llegó a 1200 y 1500 por zonas, donde el ochenta por ciento eran de raza blanca, la cual comienza a emigrar como consecuencia del deterioro del poblado a causa de intensas lluvias y huracanes.

No es hasta 1866 que se funda el municipio con vida independiente, siendo reconocido por el Gobierno, incrementándose la población y construyéndose calles y aceras; se remodelan y edifican nuevas casetas con cimientos que protegen los manantiales y surge una Comisión de Concejales que atendería los Baños Medicinales.

Existían varios lugares donde se captaban las aguas que diferían en sus características; existiendo unas con predominio sulfhídrico, otras ferruginosas por la presencia del ión ferroso, en dependencia del tipo de roca que predominara en el terreno, así como se constituyeron varios lugares de Baños en el poblado, pero el más grande y significativo lo fue el ubicado en la parte central conocido como La Paila (nombre que surge a expensas del calentamiento de las aguas en pailas) Balneario que trascendió junto a la historia de la localidad. Otros lugares de baño se encontraban al este donde se captaban las aguas ferruginosas conocidas como El Tigre, otras en la región norte conocidas como El Copey; donde existían aguas minerales naturales y existía otro más pequeño al centro también conocido como las Pocetas de “San Francisco El Dichoso”, donde actualmente se encuentra la Iglesia del pueblo.

A finales del siglo XIX las aguas de Madruga fueron reconocidas nacionalmente y se fue formando una infraestructura, creándose los Hoteles San Carlos, San Luis, Inglaterra, Delicias del Copey y treinta y dos casas de huéspedes, el movimiento económico y cultural se diferencia del resto de los poblados, se desarrolló el Teatro, se fundó el Cine y la Prensa local tomó auge.

El Dr. Pardiñas figura ilustre del pueblo de Madruga, médico municipal y forense, miembro activo del Laboratorio de la Crónica Médico Quirúrgica de la Habana , fue nombrado director del balneario mediante concurso por real orden de 1890 sin sueldo pero con derecho de cobrar la consulta que autoriza el uso y modo de tomar las aguas. La bondad de su carácter su generosidad y el empeño de mejorar el balneario han hecho su nombre popular, su larga experiencia y su espíritu conservador le han otorgado gran prestigio en el tratamiento de las enfermedades que se modifican con la acción de esta aguas.

Ha estudiado las aguas minero medicinales en cuanto a su composición y valor terapéutico de otros países y a observado la acción de las Madruga, por lo que su trabajo en esta rama de la medicina fue reconocido en Cuba. El Congreso Médico Regional Cubano de 1890 premió sus memorias. Notas sobre las Indicaciones y Contraindicaciones de la Aguas Minero Medicinales de Madruga.

A partir de 1920 acudían a Madruga, figuras principales del Gobierno y la Cultura; como la esposa del musicólogo Hubert de Blanch, el Dr. Cosme de la Torriente Director de la Revista Crónica Política, el Presidente Mario García Menocal, el Presidente Zayas y el Naturalista cubano Carlos de la Torre Huerta, Rector de la Universidad de la Habana entre otros.

Entre 1920 y 1925 el Senador Adolfo Cabello propietario del Hotel San Luis consigue en el Congreso un presupuesto y se reparan las casetas de los Baños, fueron creadas pocetas para hombres y mujeres, servicios sanitarios y un lugar destinado al uso del agua en bebidas. Es en esta época que también se construye la carretera central donde Madruga es visitada por cantidades de bañistas que usan sus aguas como cura. En la década de 1940 comienza el deterioro de está instalación que su mismo uso y poca atención por parte de los gobernantes lleva el Balneario La Paila a su decadencia comenzando por las malas condiciones sanitarias, el estado inhabitable de los locales y a finales de los años 50 queda en estado ruinoso una institución que tan útil fue el pueblo y al país.

No es hasta el año 1988 que la expedición geológica Habana-Matanzas dando respuesta a un programa de rescate de las fuentes tradicionales de aguas mineromedicinales comenzó la investigación geológica en el territorio de Madruga complementando un anhelo de la población y en respuesta a la política de desarrollo del Partido y el Gobierno del Municipio.